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Los
organismos unicelulares y pluricelulares son susceptibles
de ser utilizados en la biotecnología como biofábricas
o biorreactores, que son cultivos de organismo vivos que
se manipulan o reproducen bajo condiciones controladas
de laboratorio.
Los
seres vivos como biorreactores
Por
Juan Bautista López Ortiz
Profesor Facultad de Ciencias
Desde
sus inicios en la vida sedentaria, el hombre ha visto
en los seres vivos su principal alternativa para la obtención
de bienes y servicios que le permitan, no sólo
su seguridad alimentaria, sino otros elementos para su
mejor estar. Es así como se inicia la biotecnología
de primera generación con la domesticación
y mejoramiento genético de animales y plantas,
a través del proceso de selección artificial.
Otro avance importante se da cuando el hombre implementa
técnicas que le posibilitan manipular y mantener
células en cultivos bajo condiciones controladas
de laboratorio. Este hecho le permite convertir a los
seres vivos en verdaderos biorreactores que, complementados
con la técnica de DNA recombinante, brinda un panorama
diverso e ilimitado de posibilidades para la obtención
de bienes y servicios que llegan a suplir diferentes campos,
para alcanzar una mejor calidad de vida para los seres
humanos.
Las granjas farmacéuticas
La industria biotecnológica ha usado como soporte
los cultivos celulares en biorreactores, donde bacterias,
hongos y células vegetales y animales son obligadas
a producir sustancias de interés farmacéutico
e industrial. Pero, cuando la técnica experimental
de transgénesis se aplica a organismos superiores,
como plantas y animales, surge otro concepto que involucra
un nuevo nivel: Las Granjas Farmacéuticas. En ellas,
se puede cultivar in situ plantas productoras de fármacos
o crear mamíferos domésticos como ovejas,
cabras, vacas y cerdos transgénicos que potencian
la producción de proteínas o sustancias
terapéuticas para la salud humana.
Una granja farmacéutica se inicia con la preparación
de un fragmento de DNA que contenga un gen de interés
unido a una región reguladora, la cual se introduce
en el genoma receptor mediante los métodos de biología
molecular, actualmente disponibles. Unos de los campos
promisorios de las granjas farmacéuticas es la
producción de vacunas comestibles: las plantas
o los árboles cultivados pueden producir frutos
in situ que sirvan de vacunas a las personas que la consuman.
Este sistema, además de facilitar la producción
de vacunas, rebajaría los gastos en los procesos
de conservación, transporte y en los materiales
para su aplicación; específicamente, se
evitaría el uso de jeringas que son una fuente
de contaminación. Otra ventaja, permitiría
evitar el surgimiento de procesos autoinmunes inducidos
por el proceso de vacunación, como son: la diabetes
tipo I, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoidea.
Es de anotar que, el proceso de producción de vacunas
comestibles, se puede realizar también en tubérculos
donde se pueden producir sustancias capaces de proteger
de microorganismos, como los virus, y de bacterias patógenas,
como el cólera.
En este campo, no sólo progresan las investigaciones
sobre vacunas comestibles. También se están
enfocando los esfuerzos en la consecución de alimentos
comestibles de alto valor nutritivo, dentro de los cuales
se puede nombrar el famoso arroz dorado que contiene beta-caroteno,
un precursor de la vitamina A. De otro lado, se están
diseñando plantas que contengan altas concentraciones
de elementos minerales como el hierro, en cereales como
el trigo y maíz, en tubérculos como la papa
y en raíces como la yuca.
Animales como biorreactores
En el área animal, ya se están estableciendo
las primeras granjas farmacéuticas en las que se
crean y crían vacas, cabras, ovejas y cerdos transgénicos,
que producen proteínas terapéuticas humanas
en la leche. En estos casos, la estrategia de introducción
del gen foráneo se acompaña de reguladores
génicos, los cuales se expresan específicamente
en el tejido mamario, como son la lactoglobulina y la
caseína; dicha estrategia asegura que el gen introducido
sólo se exprese en las células de las glándulas
del animal transgénico.
En las granjas farmacéuticas, se ha logrado producir
proteínas terapéuticas humanas como alfa-1-antitripsina,
proteína C, factor VIII y IX de coagulación,
antitrombina III, entre otras. Es importante señalar
que el organismo transgénico no resulta perjudicado
ni en su desarrollo ni en su fisiología, ya que
el gen humano sólo se expresa en las células
de las glándulas mamarias debido al regulador especifico
al que está asociado. Es por eso que un organismo,
en este caso un mamífero doméstico, puede
estar sirviendo como un eficiente reactor, sin que su
desarrollo ontogenético se vea perjudicado.
Las primeras granjas farmacéuticas han sido establecidas
por compañías biotecnológicas, tales
como: Pharmaceutical Proteins Ltd, en Escocia, que posee
más de 1500 ovejas; Genzyme trangenics, de Estados
Unidos, que tiene por encima de 1000 cabras; Gene Pharming
Europe, en Holanda, que trabaja con vacas. Otras compañías
han implementadolos cerdos transgénicos, dada las
ventajas que presenta, como son: su corto período
de gestación, el alto número de descendientes
y la abundante lactancia.
Algunos animales domésticos usados como
biorreactores:
Vacas: la gran producción de leche
en las vacas (10000 litros/año y 35 gramos de proteínas
por litro) las convierten en poderosos biorreactores.
Desde 1991 se han obtenido vacas transgénicas productoras
de lactoferrina. Otros productos obtenidos son la leche
libre de beta-lactoglobulina, lo cual le confiere semejanza
con la leche materna humana, y la leche libre o baja en
lactosa, que puede ser tomada por personas con intolerancia
congénita a ésta.
Cabras: se han constituido como buenos
biorreactores para la producción de proteínas
humanas, ya que producen cuatro litros de leche por día.
Ovejas: Las ovejas transgénicas
que existen en la actualidad, han sido diseñadas
para la producción de alfa-antitripsina, la cual
es necesaria para aquellos pacientes que sufren de enfisema
hereditario. Otra proteína producida en ovejas
es el factor VIII y el factor IX de la coagulación,
fundamentales en el manejo de personas hemofílicas
que, por causa hereditaria, no poseen algunos de estos
factores.
Gallinas: En el instituto Roslin de Edimburgo
se obtuvo una gallina transgénica que produce en
el huevo una proteína antineoplasica.
Cerdos: Además de las proteínas
terapéuticas producidas en cerdos, éstos
han sido considerados con gran expectativa para la producción
de órganos como corazón, riñón
e hígado, con el fin de ser usados en transplantes
humanos (xenotransplantes).
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